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Municipal que llegó al Atanasio Girardot (18746 parroquianos) perdiendo la serie 0-5, entendió que la mejor manera de no pasar de nuevo por la calle de la amargura, era encerrándose en la cueva. Situó 5 defensas y 4 volantes, que sumados al arquero constituyeron una guardia pretoriana de 10 hombres muy ordenados y con buenas coberturas. A Nacional no le quedaba más remedio que hacer un partido de demolición, moviendo el balón de lado a lado, hasta que aparecieran los agujeros.

Dos veces llegaron los peruanos a predios de Armani, en el primer cuarto de hora, con un remate peligroso de Lavandeira y otro de Moreno que el arquero rechazó con los puños. Al verde le faltó intensidad, puesto que la ventaja de la serie era tan amplia, que actuó más por trámite que por ansias de arrollar. Tuvo la posesión de la pelota y asustó con balones de media distancia de Macnelly y Bernal. Hubo inclusive un empujón de Moreno a Borja en los 16,50 no castigado. Pocas llegadas de lado y lado. Una divisa se defendía y la otra se aproximaba con algún riesgo pero sin eficacia.

Hasta que a los 42’una habilitación de Macnelly terminó en pared de Ibargüen y ALEJANDRO BERNAL, quien con un derechazo a la ratonera decretó el 1-0. Era tan espesa la nube de defensores visitantes que el arquero Aliaga muy tapado, reaccionó tarde.

Quiso ser rebelde el visitante en el segundo tiempo y le dio más libertad de salida a los carrileros Hugáz y Vásquez, buscando circuitos con Sawa, Alfageme, González y Lavandeira, pero no le alcanzó con la buena voluntad, resultando sus ataques apurados e inútiles. Nacional opuso un ritmo parsimonioso para asegurar la pelota, posesiones largas y algunas transiciones rápidas. En una de ellas, se produjo un penal sobre Berrío, que cobrado por el mismo jugador, se fue por encima del palo largo y la noche siguió igual. Buscó estirar las orillas, se multiplicó en desmarques y apoyos, pero no progresó en la pizarra.

Nacional fue práctico al ganar sin sobresaltos. Muchas veces sacudió el árbol defensivo de los incas, pero quedó en deuda con la segunda fruta de la jornada. La diferencia del fútbol de uno y otro equipo era tanta, que al verde le quedó tiempo para presentar muchas escenas de la película en cámara lenta.

Próximo rival: Bolívar, a los 3800 metros de la Paz. Un sitio más cercano a la otra estrella soñada por los hinchas verdolagas.